Autora: Jovi Nazareno – Estudiante de la Universidad de Harvard, Extension School

Traductora: Mishel Tirira

Frases caducas para reemplazar como “se racional”, “deja tus emociones de lado” o “simplemente hazlo” no valoran la realidad de nuestras experiencias. Lo que sentimos – negativo o positivo – no puede ni debe separarse de nuestros pensamientos, cuerpos o acciones. Las emociones involucran nuestra mente, así como los estados fisiológicos en nuestros cuerpos.1, 2 Mientras las emociones negativas tienden a reducir nuestras acciones para obtener respuestas rápidas necesarias para sobrevivir, se cree que las emociones positivas dan beneficios a largo plazo.3 Prosperidad en lugar de sobrevivencia.

Sin embargo, la idea de que puedes experimentar, sean emociones positivas o negativas es demasiado simplista. Una emoción puede ser pensada o no en términos de su valencia (positiva/negativa) sino también por su intensidad (alta/baja), duración y respuestas secundarias (como te sientes sobre lo que sientes). Esto significa que experimentas emociones de formas complejas. Entonces, si como yo, te preocupa sobre lo que pasará hoy, la semana próxima o el siguiente año debido al amplio impacto de la pandemia COVID-19, debes saber que no estás solo. Quizás te solicitaron enseñar en línea, aprender en línea, trabajar en línea, encontrar un nuevo trabajo, y/o sobrellevarlo en casa además de adaptarte a las circunstancias cambiantes de la vida diaria. Mientras hay muchos cambios fuera de nuestro control, todavía podemos cuestionar las formas en las que podríamos simplificar demasiado lo que somos o no somos capaces.

El pensamiento “lo tengo o no” tiene la forma de atraparnos en solo dos opciones a pesar de todas las posibilidades. Usando la habilidad de escribir como ejemplo, describiré cómo una circunstancia o resultado que no se siente “bien” puede influir en lo que creeemos que podemos lograr.

A decir verdad, a pesar de que generalmente disfruto escribiendo, he encontrado (y todavía encuentro) momentos que me siento temerosa, preocupada o ansiosa sobre un proyecto de escritura. Muchos compañeros y colegas pueden probablemente empatizar conmigo. Sin embargo, esto no es porque escribir sea monótono; esto es quizás porque escribir es la forma más alta de pensamiento.4 Nosotros estamos constantemente desarrollando nuestras habilidades un poco más, y a veces en aquel momento talvez no se siente bien. Esto requiere detallar cómo y por qué el miedo, la ansiedad o la aprensión impacta la escritura, como una forma de comprender las complejidades de la enseñanza y aprendizaje para escribir. ¿Cómo las emociones negativas afectan el aprendizaje? ¿Por qué los escritores “sobreviven” a un proyecto o evitan el trabajo de escritura en lugar de prosperarlo?

Bajo la espiral

Mi primera espiral descendente con la escritura fue durante la secundaria cuando puntajes bajos en los exámenes de escritura cronometrada se oponían a mi auto-percepción de escritora. Mi creencia es que una profunda inquietud sobre la escritura puede atribuirse a la forma de pensar “tener o no” talento o habilidad. Si pensamos que estamos atrapados en un lugar porque somos “buenos” para hacer algo o no, y ponemos valor en ser algo, podemos tener miedo de un “mal” resultado. Aquí la espiral comienza.

El examen de escritura cronometrado me incomodó porque los resultados (ej., puntajes bajos) me llevaron a cuestionar quién creía que era y cambió la impresión que dejé con el maestro. Obtener puntajes bajos en tareas/exámenes de escritura hackeó mi auto-concepto como escritora porque fallé en separar la retroalimentación de mi identidad. Esta tarea de escritura en particular se asoció con mi miedo a fallar como persona, estudiante y escritora, lo que aprendí a evitarlo por completo (ej., pretendiendo estar enferma). Aunque solo el pensamiento o recuerdo de una próxima práctica cronometrada fue suficiente para hacerme preocupar.

Amenazas en espiral

Trabajar bajo un sistema de respuesta de miedo o ansiedad cambia la forma que procesamos la información en el cerebro.5, 6 Esto a menudo es conocido como respuesta al estrés. La forma que pensamos cambia a un modo de sobrevivencia destinado a tomar decisiones inmediatas para salvar nuestras vidas del peligro. Obviamente, prepararse para pelear o huir no es la reacción más apropiada ni útil para un tema de escritura (algún examen o tarea escolar para el caso). Sin embargo, cuando asociamos una actividad como un gran “riesgo”, podemos habituar una reacción temerosa, cambiando la forma que procesamos información en esa situación.

Esta supuesta reacción de “salvavidas” disminuyó mi desempeño, alimentando así mi preocupación inicial de que no soy escritora.7 La lógica “tengo o no” talento y la espiral descendiente se ven así:

Por último, valorar una etiqueta o habilidad y fallar el cumplimiento de esas expectativas, puede ser una amenaza aterradora. Cuando tenemos tanto miedo de fallar, experimentamos la respuesta al estrés, no nos estamos preparando para el mejor resultado posible. Es más preocupante si vemos solo dos opciones, éxito o fracaso, y el fracaso parece más probable porque simplemente no somos “buenos en eso”, es posible que no intentemos mucho o incluso que no lo intentemos en absoluto.

Deja de bajar para comenzar a subir

Reconocer e identificar la espiral descendente sirve como un gran primer paso. El siguiente paso implica actividad intencional para romper el ciclo, lo cual requiere un entendimiento de romper las viejas conexiones/asociaciones antes de construir nuevas. En el caso de una escritora aprensiva, es posible que sea necesario despegar y restablecer múltiples capas de asociaciones que conducen a estos sentimientos, por ejemplo:

Afortunadamente, la escritura cronometrada fue un fenómeno fugaz. Fuera de los exámenes estandarizados, rara vez me encuentro en un plazo extremadamente limitado en el que debo escribir. Además, al aprender a reconocer cuándo estoy “en espiral” en función de lo que siento que pasa con mi cuerpo (ej., incremento del ritmo cardiaco, la tensión), puedo concentrarme en mi respiración y volver a enmarcar mis pensamientos. Muchos mentores y familiares también me han alentado. A partir de eso comencé a comprender que diferentes situaciones de escritura requieren diferentes habilidades que pueden ser desarrolladas.

En lugar de intentar ser racional, deja de lado las emociones, o simplemente hacerlo, aceptemos y valoremos cómo las emociones son parte de la escritura porque son parte del aprendizaje. Esto nos permite reconocer la potencial espiral descendente y cultivar los más robustos patrones, mentalidad, y habilidades de escritura que deseamos para la gente.

Esto es interesante pero ¿y qué?

En tiempos difíciles, es posible que se le pida que realice cambios incómodos. Por ejemplo, es posible que te hayan solicitado enseñar en línea por primera vez, atender a reuniones y cursos completamente en línea, usar nuevas herramientas para trabajar desde casa, aplicar a trabajos en línea, o refugiarte en un lugar. Cuando valoras el éxito en estas circunstancias y te encuentras tropezando un poco para hacer que todo funciones, debes saber que tropezae es simplemente parte del aprendizaje y adaptación. Lo que importa no es si haces bien las cosas la primera vez, sino cómo crece con cada prueba. No eres un éxito ni un fracaso. No eres un buen ni un mal maestro, estudiante o trabajador. El éxito puede provenir de los fracasos, los elogios del esfuerzo y el crecimiento de la retroalimentación.

1 Immordino‐Yang, M. H. (2011). Implications of affective and social neuroscience for educational theory. Educational Philosophy and Theory, 43(1), 98–103. https://doi.org/10.1111/j.1469-5812.2010.00713.x

2 Damasio, A., & Carvalho, G. B. (2013). The nature of feelings: Evolutionary and neurobiological origins. Nature Reviews Neuroscience, 14(2), 143–152. https://doi.org/10.1038/nrn3403

3 Fredrickson, B. L. (2013). Chapter one—Positive emotions broaden and build. In P. Devine & A. Plant (Eds.), Advances in Experimental Social Psychology (Vol. 47, pp. 1–53). https://doi.org/10.1016/B978-0-12-407236-7.00001-2

4 Tokuhama-Espinosa, T., Nazareno, J., Rappleye, C., & Kaye, M. (2019). Infographic: Writing as the highest form of thinking. Retrieved from https://thelearningsciences.com/portfolio-items/writing-process-2/?lang=en

5 Sprouts. (2017). Are you afraid of exams? [Video file]. Retrieved from https://www.youtube.com/watch?v=D64TZ-wcLCY

6 Lupien, S. J., Maheu, F., Tu, M., Fiocco, A., & Schramek, T. E. (2007). The effects of stress and stress hormones on human cognition: Implications for the field of brain and cognition. Brain and Cognition, 65(3), 209–237. https://doi.org/10.1016/j.bandc.2007.02.007

7 Bruning, R. H., & Kauffman, D. F. (2016). Self-efficacy beliefs and motivation in writing development. In C. A. MacArthur, S. Graham, & J. Fitzgerald (Eds.), Handbook of writing research (2nd ed., pp. 160–173). New York: The Guilford Press.